Articoli categoria: Short Stories

Category about short stories and poetry I have written, and about excerpts from my favorite books.

El baile de la liberación

Con tus ojitos achinados, mujer divina, acaricias el mundo. ¿Qué necesitas luz, dices? Sin ti, la oscuridad. Tú eres los rayos que iluminan el alma y que me toman del brazo para ayudarme a cruzar la calle empedrada. Calma, repites. Te oigo, calma. Tu mirada centra el camino a seguir. Y no te equivocas. ¿Cuántos muros no has derribado? ¿Quién dijo miedo?

Tus manos, ayer suavecitas como las nubes y ágiles como un tigre, hoy huesudas y lentas me despiertan ternura. Nudillos desgastados: los años de tu arduo trabajo. Tu sacrificio para mostrar orgullosa. Nada te lo han regalado. Ni siquiera el amor. Nada lo has robado. Ni una miga de pan. Todo te lo has ganado con esfuerzo y dedicación. Todo, doctora, todito lo que tienes y eres. ¿Tú, cruzada de brazos? Jamás. Tú, el capitán del barco que no atraca por siempre jamás. Continua a leggere

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Life is like a caja de chocolates

El domingo es el día del baño, y la Tita como siempre sale calladita, cabizbaja y con los brazos cruzados apoyados al pecho, inertes. Su pelo negro suelto, liso y largo hasta la cintura parece una capa volante. No es al Lago donde va; se acerca hasta la gran pila del patio de la casa comunal donde vive. Observa el agua que danza con el viento y los peces anaranjados que nadan asustados en el fondo. Tienen frío como yo, piensa. Descubriendo su piel de niña de color cobrizo, se quita su güipil y su corte; los dobla con delicadeza y los apoya en la tierra negra y fértil de su pueblo. Mira su propio reflejo en el agua: sus grandes ojos negros rasgados, su nariz ancha, sus labios gruesos, su rostro plano y redondo. Observa como se distorsiona cuando llena el primer guacal. Continua a leggere

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Body cream

She had said she did not smoke because an innocent cigarette at dawn did not really count. Plus she had started to do it only after the ‘thing’ had happened. Early in the morning she would go out to the balcony of her tiny apartment wearing nothing but a thin robe. The air would crash into her moisturized skin and make her hair blow graciously, and in the midst of her thoughts she would smoke one, just one. Dew would condense in her lungs and she would breath out her guilt. It gave her time to think. The smoke would veil her sight, and at the end, watching the burning butt fall four stories down to the ground helped. Was it still burning when it hit the street below? Could it do anything else but fall down? Could anything that’s not standing simply not stand or could it pretend to be standing? She knew building castles in the air was leading her nowhere, yet her mind couldn’t stop piling up the bricks to build them.  Continua a leggere

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Despertarse

De lejos la calle parecía común y corriente. Los mismos carros de todos los días pasaban desapercibidos y la gente en las banquetas igual. Algunos pasaban con prisa moviendo los brazos y las piernas de manera totalmente antinatural; otros con calma observaban las vitrinas de los negocios que aún no abrían. Era temprano. El sol acaba de levantarse y las nubes empezaban a espantar las pocas estrellas que sedientas de luz no se habían marchado con la noche. Continua a leggere

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This is she

She is tiny and sweet. She’s a miracle. She is delicate as a flower, and smells like dew.
She is loved and she loves, although she cannot say it yet.
She enjoys being cuddled and rocked softly to sleep.
She’s attentive. She begins to understand her surroundings and herself. She tastes it all.
She is lucky. She’s a family.  Continua a leggere

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Carta en blanco

Este año recogimos 127 aguacates, 11 más que el año pasado. Lo sabemos porque Juanito lleva un registro con el número exacto. Dice que un día ese registro valdrá mucho, ¿pero a quién le podrá interesar la cantidad de frutos que este árbol viejo produce? No sé qué haremos cuando se muera, porque también los árboles mueren, ¿no es así? Ha sufrido algunas plagas pero don Pantaleón, el jardinero cojo que viene cada semana, lo ha siempre sabido curar. La última vez que vino lo fumigó con tal devoción que le regalamos una veintena de aguacates que muy agradecido colocó sistematicamente en una caja de cartón. Pero son tan grandes y pesan tanto que el pobre en su bicicleta, con la caja amarrada a la canasta delantera, parecía bolo. En vez de irse en linea recta, zigzagueaba. Se veÍa tan gracioso el hombre, con su sombrero de paja, sus caites de cuero y una pierna más larga que la otra. Pero iba feliz con sus aguacates. ¿También fue así tu partida? ¿Te fuiste feliz? Continua a leggere

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Pietro si dice Peter

Era una casa di campagna bellissima, quella della famiglia Laguzzi. Aveva tre piani, otto stanze, un prato curatissimo, una piccola piscina all’aperto e perfino un giardino interno tra la cucina e il soggiorno. L’arredamento era semplice. C’erano pochi quadri, poche fotografie e tanti spazi vuoti, ma era comunque accogliente e molto luminosa.

Al secondo piano, in una delle stanze, ci abitava Mary Louise, una ragazza del Rhode Island che studiava italiano e che era venuta in Italia per finire la sua tesi. Era l’amica di un’amica della compagna di Davide, uno dei due figli del signor Laguzzi. «Mio papà è vecchio Mary. Se ti fa disperare non sentirti in colpa se decidi di cambiare abitazione.» Ma Mary l’aveva trovato un vecchietto dolce, di quelli con cui è facile ridere e che puoi subito chiamare nonno. Continua a leggere

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